miércoles, 27 de agosto de 2014



A propósito me pregunto cuánto hace que la noche no me encuentra sola
sin pastillas ni amantes opiáceos que Dios bendiga
porque lo peor es la honestidad de mi sufrimiento,
frente al espejo testifico una batalla perdida.
Escándalo afuera, adentro mi resonancia desorganizada,
me despide la belleza de las cosas,
cierro ingiero tenso.
No habrá un asomo de silencio entre mi cuerpo ésta noche,
destierro oxígeno de mi pecho para rogarle que vuelva
y ruego y nadie escucha,
ni una bocanada plena.
La cortina indiferente.
Igual de mudo el llanto. Las ilusiones.
Mi cráneo vulnerado por qué sé yo qué tormentos
urgencias sin palabras, sin piedad rayos comandados, específicos
no sé cómo decirte,
un panorama fulminante de mi y yo no me encuentro.
Salgo a buscarme a la tarde,
a un manojo de razones coloradas,
ésto u aquello podría pero sé que no es, 
son razones que no encuentro
son razones que no encuento


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