viernes, 16 de abril de 2010


I

Hay en el silencio cierta estática.
También los relojes se erizan ante quién les saca la ropa

II

Todo lo que me rodea y no se desnuda es tan satánico como aquello que se me desnuda y vuelve a cubrirse

III

Dios que es Diablo se enhebra en las palabras,
teje mantos que cubren y encubren.
Por debajo y detrás, entre medio y arriba
está el aire de silencio y la profesía ilegible, pues no es profesa.
Allí mismo mi danza es danza y sigue siendo.
Ahora.
Y ahora.
Y ahora,
Y ahora gira.
El mismo ahora.
Estoy bailando con la entereza en la nada,
y soy puro,
sólo así.

IV

A las venas les pesa su propia sangre, pues la sangre es contenida y es ese mismo administrarse quién me ahorca

V

Yo nunca he sido joven, esta juventud no me es espejo

VI

Camino la sala de la locura y los despertares pues mi propia pureza me obliga. Este es mi manifiesto, mi atado de sentidos y mi impotencia también

VII

Se tienden reglas como núcleos, se tienden aristas entre los núcleos, se tienden colores sobre las aristas y luego formas, y hete allí los bosques, tu cara y la mía

VIII

Tú que te construyes con cada gesto y te desarmas en el mismo proceder como se construye y desarma cualquier artificio: ante mis ojos se disuelve tu abyección forzada. Tú, con tu maldad inverosímil que apenas echa bocanada de humo. Tú que escupes restos de fuego prestado, tu maldad es infantil y figurativa en exceso, te miro desde eones más adelante y no veo novedad. Quién se ha transformado se ha convertido en sí en una idílica combustión"

IX

Cuando se va lo suficientemente rápido, se vuela, y es la ciencia del espíritu.

X

No es mi cara sino la máscara adecuada para que mi boca se te parezca y lo suficientemente exótica para recordarte a tu propia salvajez. Para que le creas a mi conciencia me presento y manifiesto. Reconócete

XI

Música es alquimia


1 comentario:

Annie Hall dijo...

"Tú que te construyes con cada gesto y te desarmas en el mismo proceder, como se construye y desarma cualquier artificio. Ante mis ojos se disuelve tu abyección forzada. Tú, con tu maldad inverosímil que apenas echa bocanada de humo. Tú que escupes restos de fuego prestado, tu maldad es infantil y figurativa en exceso, te miro desde eones más adelante y no veo novedad. Quién se ha transformado se ha convertido en sí en una idílica combustión"

hoy...me parte el alma eso, me parte el alma y por suerte se hace camino adentro, hace eco, y me grita la verdad.

Excelente entrada...