lunes, 15 de junio de 2015

El amor como la muerte
no descansa 
hasta ser reconocido y allí

es vuelo 



miércoles, 10 de junio de 2015

Si cabe ese miedo en tu corazón 

imagina el titánico tamaño 
 A menos que quieras morir de amor 

conviértete en eso que amas

viernes, 29 de mayo de 2015


belleza sujeta a verificación
no es la plena belleza
si al anochecer ruega
permiso al espejo

en relación uno con uno
jamás con el otro
uno con uno siempre 
y todos soñándonos separados
se ha inventado un plano inestable

usa la fuerza 
hacia dentro 
nadie se pregunta
¿es eso pleno?
lo pleno es y se cae el cielo otro
pleno existe vehemente nace un universo
son las mejores personas

paren hijos para verse 
en el éxtasis de ser realmente vistos 
de reconocer la unidad descomunal
y atrévanse a decir que la perfección no es cierta

belleza sujeta a verificación depende 
sólo de la miseria de turno
y no hay honestidad que valga si no grita: 
así te amo

domingo, 22 de marzo de 2015



El que no siente no sabe 



viernes, 20 de marzo de 2015

Sincronicidad




Hace unos años tuve una experiencia inusual y ciertamente transformadora, un estado de consciencia que solía ser fugaz y más leve, hasta aquel momento. Algo que creí que era un golpe de inspiración que persistió.

Aquel estado que comenzó en 2009 favorecía la creatividad a la hora de hacer música, a la hora de dibujar y más aún a la hora de percibir y pensarme. Una sensación de sincronización entre ser y crear. Simultaneidad entre ellas.

La relación con el tiempo llamaba mi atención intensamente, sentía percibir el infinito, estado que ahora, palabra mediante, no logro evocar. Experimenté sueños premonitorios, agudización de la empatía y la profunda percepción del otro, estado de gracia y plenitud.

Un atisbo de éstas experiencias se presenta antes de mi actividad creativa, precede al momento de por ejemplo, la poesía. A veces ligado a la escritura ó a veces también a la lectura. Creo que podría relacionarlo en general con un momento de repentina comprensión de algo y atención optimizada.

Aquello había comenzado una noche delante de la computadora, cuando extrañamente alterada por la presencia del mismo árbol de siempre tras la ventana de mi estudio, comenzó la vivencia . En ese momento dispuse la atención de mis palabras a describir y capturar qué emanaba de aquella imagen que se relacionaba conmigo a través de la emoción. Tras el velo de la apariencia del árbol, como otras veces, leía un símbolo. 
El tiempo parecía detenerse conmigo, igualmente erizado. El Yo se disolvía expandiéndose muy más allá de mi cuerpo físico, una sensación de identificación con una vasta red de información confusa que a su vez llamaba a mi frecuentemente habitada mente, al silencio de pensamiento.
Sobre mi escritorio vi un reloj de arena, souvenir de algún festejo de 15 años que mi hermano trajo a casa. El reloj machucado estaba detenido, con arena arriba y abajo, esa fue la primer sincronicidad. O sea, simultaneidad de dos eventos de forma no causal y relacionados por el significado (C.Jung), que a su vez relacionan el mundo interior con el exterior.

Esa madrugada apenas intenté describir lo que se me presentaba en un archivo, pero con una cuota de miedo me acosté a dormir con la esperanza de recuperar claridad y expresar lo sucedido a la mañana siguiente. La experiencia era de una intensidad inusitada para mi, que contaba en mi haber con experiencias gratas bajo la influencia de sustancias, pero no antes alcanzables en éstas condiciones.

A la mañana siguiente el descanso había sido completo y “despertar” traía consigo un nuevo significado. También traía un sueño: 

Anduve por un bosque a los saltos, las copas de los árboles principalmente me llamaban con toda naturalidad. Entonces apareció un sobre, flotaba sin que yo lo tuviera que sostener, y  “yo“ no sé qué era. Pero veía. El sobre de enorme magnitud se abrió y dejó ver una hoja en blanco. El orden de los sucesos se intercalaba, era, si pudiera describirlo con palabras, simultáneo. Mientras saltaba y planeaba de una rama a la siguiente, descubría tras el follaje una letra que además aparecía sobre la hoja blanca del sobre. Y así seguí, salto a salto despeinando ramas y liberando las doradas letras hasta develar su mensaje.
La carta dijo “Has sido invitada”.

Esa mañana mi respiración era más plena que usualmente. Mis sentidos se relacionaban muy sinestésicamente, el pensamiento parecía ordenado y constantemente poético. Funcionaba con mayor integridad e integración. Escuchaba la misma música que ahora mismo, las versiones de Jacques Loussier de las Gymnopedies de Erik Satie. Obras que hoy juzgo de profundidad y levedad por siempre anhelables.
Salí de casa expectante, todo podría apagarse tan repentinamente como se había encendido, sin embargo la información fluía aún libremente y regalaba su vastidad. 

Jamás mi soledad había sido tan profundamente halagada, por lo que la elegía.

Caminé hasta una estación de servicio en aquel estado, calma y conmovida por las personas y los sonidos. Cuando llegué, a mis pies brillaba una laminada y anaranjada entrada de cine sin usar. “La revelación “ era el nombre de la película que alguien nunca llegó a ver. Apenas sonreí en aquel estado de ensueño, dudé de qué significaba estar despierta, la sincronicidad se naturalizaba. El aire parecía cargado de intención.
Tuve la extraña sensación de que la habitual percepción se invertía. Como si yo fuese el mundo que ésta vez me miraba a los ojos. La expansión traía júbilo y liberación.
En ese entonces también la calidad de los recuerdos cambió. Como si cierta zona de los pensamientos estuviesen escondidos, olvidados y sólo se abrieran para su correspondiente formato de conciencia y comprensión. Entonces recordaba sueños y palabras recónditas que además me alimentaban en mayor y mayor profundidad, haciéndome más liviana.
Soñé un Buda azul y una lechuza dorada. También soñé vacas de once pisos de alto.
Investigué aquellos símbolos maravillada por el instrumento de la internet. Una red de información no física que nos conecta e invita a comunicarnos cada vez más a pesar del espacio. Nos comunica con proyecciones del otro, nos entrena (pensé en aquel entonces) para la telepatía. Me sentí  abrumada por aquella  sensación de sentido que relacionaba unas cosas con las otras y a mi Yo con el exterior, ahora indiferenciados. Me hice de la constante compañía de “Así habló Zaratustra” de Nietzshe, escritura que nunca antes había leído de ésta forma. Nada había leído antes de ésta forma.

Mi cerebro parecía estar enormemente más abierto para el aprendizaje y la contemplación, así como caía en pensamientos que me hubieran excedido en cualquier otro momento respecto a la ilusión del tiempo, la ínfima utilización del potencial humano y un intuído rumbo de la evolución.  Inspiración.

Así me encontré con Teilhard de Chardin, del que hice una lectura vergonzosamente escueta en cuanto a su investigación científica, pero sí identifiqué en su pensamiento acerca del punto Omega un camino parecido al que mi intuición buscaba.
Ésta experiencia transpersonal sugería que un día el hombre, omnisapiente y omnipresente, descubriría que él habría sido siempre un camino hacia la identificación de aquel Dios. Internet seguía emocionándome, como una plataforma de información conectada que favorecería éste salto. La introspección finalmente acabaría en esa revelación. Quizás Dios sea sencillamente nuestro potencial.

Me perdí en personas, paisajes, poesías y canciones como nunca antes. Pregunté por qué cantaban éstas aves en mi ventana y oí su pedido de que otros despertaran.  

Una noche de aquel verano en el frente de mi casa miré al cielo y en silencio pedí una estrella para confirmar que esto fuera una orden cierta, estrella que seguidamente apareció y me ganó una lágrima.
Sincronicidades de creciente belleza.

Asusté a mi madre con mis palabras, que cumplían algunos requisitos de diagnósticos psiquiátricos amenazantes, pero me preparé también para explicarle lo fácil que puede ser confundir una cosa con la otra. Mi experiencia me hacía segundo a segundo más profundamente sana. Y en Oriente habría sido comprendida de otra forma. Mantuve a mi ego encauzado, hubiera sido peligroso dejarlo adueñarse de la experiencia y caer en el “YO SOY” que desata tantas formas de locura.  Yo sólo estaba siendo atravesada.

Escribí y gocé lo que nunca antes.

Y ya mi vida había sido transformada por ésta comunicación con la naturaleza de la realidad. Un tejido de información milagroso y dotado de la sublimidad de su sola existencia.





               


domingo, 8 de marzo de 2015



El amor obra de formas misteriosas




martes, 18 de noviembre de 2014


En el tejido corren colores y mezclas como momentos, eso que se teje y diseña es tú, yo, él. 
Por tono los pensamientos y recuerdos van como vidas paralelas. En cualquier instante das el salto, tan sutil que no aparece y ya estás en el contiguo.

Por esas sendas nos encontramos a veces a reflejar el néctar, indecible de sabroso. Un color que la mente no imagina. Así también se explaya la madeja de tinieblas y su carácter de claroscuro. Mismo misterio.

La voz subyace y trasciende. 
Tiene un ojo de Sol y otro de Luna. 
Escuchar 
profundamente es convertirse e involucrarse en lo que está siendo.
El límite se desdibuja y es la dicha y la virtud.

Músicas, seres, visiones. Ve a bordo. Escucha. 


El juicio interfiere. 


Soy

Suspiro 

Anónimo

Silencio

Estático 

Es

domingo, 5 de octubre de 2014



El problema de la carne es su herida de estrellas

lunes, 1 de septiembre de 2014

Un poeta de carne y hueso
es lo que quisiera.
Entre su tierra iluminada espera
una voz escondida
que le partirá el alma
si es un poeta de veras

miércoles, 27 de agosto de 2014


Si no le pidiera unos versos al alba

y si mi más honda alegría no le adjudicara
¿qué elegiría el alba en su plena soledad
si por su propia existencia le preguntara?
¿Se despertaría igual sin nuestra lluvia de versos y miradas?
Ignoro dónde existe el mundo.
Temo de pronto que las palabras, 
las hermosas proyecciones
sean finalmente auto adjudicadas.
Temo que el alba verdaderamente sea de cada uno.

¿Se volvería contra mi la mirada?

¿Para mi los versos y confesiones?
¿Querría yo volver a despertar a otro jornal de travesía?
No es que me interese por mi, 
me preocupa 
¡ qué sería del alba !



A propósito me pregunto cuánto hace que la noche no me encuentra sola
sin pastillas ni amantes opiáceos que Dios bendiga
porque lo peor es la honestidad de mi sufrimiento,
frente al espejo testifico una batalla perdida.
Escándalo afuera, adentro mi resonancia desorganizada,
me despide la belleza de las cosas,
cierro ingiero tenso.
No habrá un asomo de silencio entre mi cuerpo ésta noche,
destierro oxígeno de mi pecho para rogarle que vuelva
y ruego y nadie escucha,
ni una bocanada plena.
La cortina indiferente.
Igual de mudo el llanto. Las ilusiones.
Mi cráneo vulnerado por qué sé yo qué tormentos
urgencias sin palabras, sin piedad rayos comandados, específicos
no sé cómo decirte,
un panorama fulminante de mi y yo no me encuentro.
Salgo a buscarme a la tarde,
a un manojo de razones coloradas,
ésto u aquello podría pero sé que no es, 
son razones que no encuentro
son razones que no encuento


domingo, 24 de agosto de 2014



¡
Cuánto el universo se arma

alrededor de la palabra!
Hay estéticas y diversas tesituras
hay poesías como criaturas
que se estremecen con las cosquillas 
de las pestañas que les barran

Vacíos que preocupan 
y reflexiones no resueltas
pueden darse vuelta en una poesía
según el lugar que ocupan

El haz de la palabra
de un discurso intelectual
disecciona a la identidad
que aún a sí no se abarca

pero se recorre, se inventa y espera
que de su retrato nervioso
la palabra guarde un registro,
pues sin éste peregrinaje
no sería lo mismo.

La palabra es un enlace milagroso.

La palabra es el círculo que se cierra
donde antes no había nada,
es ánima inspirada
cuando cada uno la imagina,
la palabra es 
la brutal humanidad 
y la fábula divina

ni siquiera hay que pedirle nada, 
sólo dile y ahí está la intrépida palabra,
educa a tus hijos para evocarla

¡es de una creatividad descarriada!







Eres tan bella que por favor
¡dame un respiro!
de tu cuerpo se desprende
un viento que al cielo despeja
y con los ojos encandilados 
¡casi ni puedo verte
mientras te miro !





Ser poetisa no sirve para nada. 
Por eso entrego a la poesía mi más plena confianza.


Acuario


yo te sabría
de ojos cerrados si pasaras por la puerta
mi alerta avisaría

el diálogo desenfundado
nos trascendería
un bálsamo entre-las-palabras
si así el velo de nuestros mundos
 se rasgara

yo te sabría
por éste romance con la poesía
que tengo para dibujarte
podría identificarte

en tu corazón la alegría
y revelación de repente
yo me apuraría a confesarte
que eternamente esperaría

advierto nuestro parecido en sangre
que los dioses beberían
si quisieran crear el universo 
esa misma tarde

Ay, si yo pudiera explicarte
(el silencio se haría)
el inmenso acontecimiento 
de mirarte...

me abandono a éste sueño despierto,
atisbo que he vuelto 

a encontrarte











Te has ido.

Me dejas a solas con mi belleza.
Lloro tu regalo recibido.

domingo, 17 de agosto de 2014

Otra inyección de amor



Paseo ésta feria sin mañana. En mis labios sellados de satisfacción descansan mariposas. En mi pecho la brisa sosegada. Sabor a Montevideo. Las ventanas suspiran y algunos veleros pincelan el solo tono del mar. Flores atentas a mi paso, posan. Foto. Otra inyección de amor. 

Imagino recorrer las mañanas de otros mundos a sabiendas de que ahora mismo les concurro libremente.
Me deslizo entre universos mientras el Sol me gana una gota. Mi sombra danza su ruta enamorada.

Me refleja un tiempo cronometrado por el pensamiento. Ágil el movimiento. Saltos de verso a verso.  Recibo una dulce mirada desde el horizonte lejano. 

Como siempre me cautiva la belleza en las mujeres que pasan. Sonorizan el paisaje con pensamientos del día más presente de la semana. Alguna advierte mi canto libre que también pasa. Encendida la remera que escurre al Sol por mis hombros tersos.
Camino con la soltura que participa del ritmo profundo y desarraigado del espíritu antiguo.

Caminaba a mi encuentro y al final, era un mundo quien alegremente bailaba. 

Día del niño



Si la mañana me amara como yo le amo a veces, no vería el mundo otro mediodía.


Por eso fue vestida con rizos dorados y serpentinas, para que en mi infancia para siempre todavía, 
la niña que quisiera y no podría, despuntara sus zapatos queriéndole tener

a paso de evocación de rimas. 



viernes, 8 de agosto de 2014

7


Me gustan las siete de la mañana.
Ni los autos molestan
cuando aún van aletargados por el tiempo recién despierto.
El tiempo que despierta con la gente
y la gente que como es poca, todavía está hecha de personas con sueño.
Cómo me gustan las siete de la mañana.
Pensar que al trasnochar quiero demorar al alba
y cuando el alba suspira de repente
cae rendido el peso a la emoción.
La promesa de todo lo que amanece
es la hora siete de la mañana,
la potencia de lo que es en potencia,
¡ay cómo me gusta lo que no ha sido y aún podría ser!
La hora perfecta e intocada,
más aún, cuando me toca
sigue siendo perfecta.
Cómo me gustan las siete de la mañana.
El punto es más célebre,
la coma es más pausada ,
tengo la cara más pálida y las ojeras donde van.
La vigilia es frágil
Como para quebrar ante los colores
y despachar sueños,
Ahí van:
Uno, dos, mil.
Una sala con vida
y de gusto exquisito,
sólo le otorga eco a los coros:
las aves y los caracolitos,
los follajes que se desperezan para siempre
una sola vez,
y una les queda oyendo hasta morir.
Casi no me creo el lujo
de ser testigo.
A mi me da como una vergüenza,
la que sentí cuando de niña
me pusieron al lado de mi noviecito
y sólo estarle cerca me bastaba
para acelerar todos los péndulos
con el corazón.
Ay de las siete de la mañana,
Las del invierno y las de verano,
Tan llenas que se desbordan
Y prestan beatitud.
Yo me dejo,
Al frío punzante y acogedora la tibiez,
total…

ambas me atraviesan.


viernes, 20 de junio de 2014

Los bienaventurados.






Bienaventurado el mareado pues con él son las posibilidades

-

Bienaventurado el que perdona pues con él es la huella. 

-

Bienaventurado el permeable pues con él es el Mundo

-

Bienaventurada la libertad pues con ella nacen los Dioses

-

Bienaventurado el error pues con él es el hombre

-

Bienaventurado el andar pues con él son los pasos

-

Bienaventurado el olvido pues con él la revelación





El corazón abierto es una cumbre sin peligros



Emoción extática: 

me acomete gran melancolía de ese mundo directamente percibido y abrumador, esencial de la realidad y a una vez "intraíble" a la consciencia. 
Parece  dejarse entrever pero al atravesarnos nos silencia porque se incorpora directamente en nuestro origen e infaliblemente nos revela. Y nos desmiente. 

Honda refulgencia. Existencia y creación simultáneas.


Tengo el gusto de atravesar éste episodio humano con disposición divina. 


Más salud de campo abierto que de corral bien cuidado

sábado, 31 de mayo de 2014

Es el gran sueño



Qué va a pasar cuando éste disco se termine?
Cuando el momento se ocupe y ya no esté en su embriagante diafanía.

Estaré donde hace un rato, preguntándome si estoy en todos lados ó he desaparecido, 
repentinamente

Oigo el silencio de un tiempo detenido

El placer de no ser ésto ni aquello, 
el placer que sabe no ser necesariamente bueno, necesariamente malo, 
ser sin dudar, abrirse paso entre los velos. 

A dónde voy ahora con tanta libertad? El mundo no me rechaza, 

ni me ve tampoco.

He buscado desasosiegos para entrar por ésta puerta, 
desamparos me he buscado, 
que me han mantenido abierta. 

Esperaré una vida otro instante para verme así de inmersa, 
así de perdida.

Esperaré hasta no seguir matando días. 


https://www.youtube.com/watch?v=jCbodeveIWU

viernes, 2 de mayo de 2014

Siento que miento cuando lloro. 

Nada me quiebra realmente, pues voy y vengo tangente
 a este azaroso espejo.

Pues mudo y no me alejo.

Aquí, de pies flacos y piernas gruesas sospecho haberme imaginado un día a la vez que inventé éste mundo.

Sospecho un desayuno de uvas y sandías y un mapa de voces y rumbos. 

Haberme querido morder los labios cuando labios aún no tenía. 
Sospecho haber montado éste tiempo estrecho.

¿A quién debo ésta ventaja de revivir el origen?
Mi más último anhelo es éste velo que se raja.

 ¿A qué debo éste episodio en que la máscara evapora? 
Ésta leve epifanía que la densidad añora. 

 De repente me parezco tanto al mundo...

En el fondo tengo la esperanza de que el mundo también se parezca a nosotros,
somos expansivos, delirantes, libertinos

dioses verdaderos y locos.






La gente está hecha de obras que muchas veces no honramos. El encuentro verdadero, 
qué dulce.

-


El arte y la vida son ambas ilusorias y más que bellas, nuevas búsquedas de lo cierto. Creaciones.

-


La juventud es un elixir sin tiempo. Sucede cuanto más leves nos sentimos, más integrado está el espíritu en el cuerpo.


domingo, 13 de octubre de 2013



De repente 

todo.




sábado, 28 de septiembre de 2013

Haber sido feliz será 
la mejor hazaña de mi haber.
Esa huella a fuego reverberará
un sueño bien andado.
Y todo aquel que desde su lado
se resuelva y se constituya
en la ineludiblemente suya quimera,
habrá conmigo en soledad
al espíritu compartido. 

Madre, visto el goce de la vida.
En ciertos encuentros oigo la voz verdadera.
Muerte a muerte los días se destapan,
el filo entre el cuerpo y la idea se ha convertido en camaradería.
Gemelos el fuego y la ciudad helada.

Ven que tanto gusto me daría
abrazarte mientras aún pueda,
encuéntrame en ésta forma todavía,
(cada vez que me abrazas tu hueco me revela)
cada vez que te miro mi mirada te crea.

Cuando me sume al silencio amiga mía, 
qué libertad, qué panacea; 
no habrá más de mi que una voz vacía,
seré un eco alguna primavera.
Y no permaneceré a fuerza de ninguna memoria,
yo soy el cuento acabado,
vivir es estar leyéndome mi propia historia. 
Por eso haber sido feliz será 
la mejor hazaña de mi haber.
Esa flamante huella recordará
a éste sueño bien andado.

lunes, 19 de agosto de 2013




A menudo olvido que también estoy
hecha de tiempo.

De repente reanudo aquel compromiso con mi cuerpo:

me veo las manos, llevo un anillo. 
Concibo mi muerte, siento agrado. 

 "You, specially you, you have my loyalty". 

Me concedo a las palabras con valentía. 

Me detengo detrás de los ojos. Me sujeto. Una máquina de sangre y huesos. Me retengo. Estoy aquí. Reconozco escapar de mi cuerpo a menudo y cargar con él. El frío sin juicio es sólo frío, me ancla a éste presente invernal, a ésta calle/túnel que por primera vez conozco y tantas veces recorrí. 

Estoy más cerca de poder contar algo de principio a fin, de sostener un trozo de tiempo con palabras. Estoy más cerca de acceder a ambos mundos con firmeza. 
Estoy aquí, ésta será mi experiencia que un día será pasada, una historia.
Vivir no debe aún parecerse tanto a la muerte. 
Vivir es ser lo que morirá. 

Debo isar velas, navegar un mar helado,despertar la musculatura de la voluntad, debo ser con vehemencia, abrirme paso en el mundo. Debo ver que eso no es menos que lo que he hecho hasta ahora. Debo ver. 
El piso me sostiene, debo quedarme, todo éste tiempo me he quedado pero sin querer. Debo atornillarme al piso, observarlo más de cerca.
 Sólo si sigo estando detrás de los ojos. 
Aquí estoy, te saludo. Soy una fuerza despierta, entre todos soy y me expando en las intenciones de mis actos. Disparo al mundo desde el centro de. A su vez le recibo en conciencia de mi sangre. 

Estoy aquí.

El platino del cuenco de la plata,
una específica evocación tranquila
a los perros inquietos y alborozados
y a los pares que se admiran.

Sin duda el múltiple universo
en cada cuerpo que se elige
Como ellos me elijo y  coincido
al calor de un sol disperso.

Desfilan bien pacientes, 
(es la gracia de ésta orilla)
pececitos tan comunes tan corrientes
que requieren segunda vista.
Así también me siento, 
como anónima la arena,
y un susurro nos admite
algún olor a primavera

miércoles, 17 de julio de 2013


Ay, escribir,
ésta imposibilidad.

El sol llora por toda la casa, y yo:
nada.
A la noche ya no elijo mis sueños,
y en la mañana me rindo al paliativo del odio,
más a nadie culpo,
el odio es mío. Aún me pertenezco.
El techo es mío, los amigos, todo es mío,
tengo los ojos dados vuelta.
Una implosión negra, un desperdicio. El pensamiento tuerto.

Parecería incesante la búsqueda pero más importante,
el encuentro es el incesante.
la desesperación sin embargo,
no es importante y me coje de todas formas.
Así revelo mi mediocridad,
que tallaré también,
pues mi inteligencia permite
aquello de un espacio todo sucio
que se puede limpiar.
En honor a mi abuelo, el más humilde,
me embarco hacia mi propia nobleza.
¡Pero cómo carezco a veces de intuiciones
y conocimientos
para trapear y barrer!
soy el ratón muerto sobre el piso,
rígido e irremediable. una víctima de la naturaleza,
ésta a la que no hay que confiarse sin pensar,
porque tiene por encima un cielo
que intermitentemente se revela, no tan escondido como dicen,
el hechizo de la naturaleza, el amo que apacible espera
nuestra resurrección, porque eso, conciencia mía,
 es lo básico y natural.

Recuérdalo.

viernes, 26 de abril de 2013

Anécdota



¿Te acordás de aquel día? Puse mi mano sobre una biblia, en plena epifanía. Sin ser cristiana ni descreída, prescindí de juicios y escuché con altura:

"Te amo " pensé solamente, pues ni tuve pedidos ni preguntas, y la página azarosa ya sabía.

"Yo te amo"

respondió la escritura.


Nada más idéntico a Dios que un buen pensamiento.
Ordenado y creador.

El espacio y el tiempo a su servicio.

miércoles, 20 de marzo de 2013





Tanto peso tuvo la primera vez de tu mirada que te oí llegar cuando aún no venías.

Fui un poema en el pecho,
El frío en la punta del pie que inaugura el abismo,
Una flecha en el aire y de cara al centro,
El centro que desde los sueños hacia los hechos se expande.

El día primero te escuché soñar cuando aún ni dormías.
Antes de pedir tu beso ya hacía tiempo que lo tenía.

Paseé por navidades y veranos tan radiantes que eran impensables para lo que yo imaginaría.

La primera vez que dormiste conmigo descansé lo que la vida me debía.

Fui el abrigo que cae pues llegamos a casa, una pintura ligeramente torcida, una preocupación por enderezarla de una vez por todas, fui los años que reciclan las modas.

La primer vez que tu casa fue mía, reí.
Tu cocina concurrida y el ventilador archivado siempre supe que sería.

Se animó el siguiente invierno y sopló su pensamiento:

Parece que ella será su mujer de ensueño y él será el resto de sus días.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Volar en un sueño confirma que la sensación ya nos es conocida

miércoles, 29 de agosto de 2012

Femineidad


Se me ocurrió hablar de la brasilera un día mientras miraba una obra de teatro. En silencio la obra me irritaba. Padecía todas las mediocridades del medio. Pensé en pararme pero admití mi cobardía y callé para filtrar un pensamiento: las actrices aquí se dedican al griterío y a ser buenas en la cama pensé con malicia sin siquiera considerar que mi declaración generalizaba injustamente. A todos nos divierte juzgar duro a veces, quizá por eso me encontré sentada frente a la fácil actuación de aquella rubia. La brasilera debe haber cumplido ya sus veintiocho, recuerdo que una excepción del invierno regaba sol en su pelo, el calor evaporaba su perfume y me lograba alcanzar. Me contó aquella tarde toda su historia de amor no correspondido, se esperanzaba en el recorrido de sus palabras delicadas para tropezar una y otra vez con la gélida distancia que él le había impuesto. Entonces lloraba la brasilera con sus ojos color miel y la boca apenas hinchada y húmeda en su fantasía que disfruté y la frustración que escuché cómodamente abanicada por la brisa. Llevaba poco tiempo en Montevideo pero comprendía con claridad el motivo de su pasaje, quería escribir y rellenar su blog de hambre y sabor a toda su amargura. En Montevideo todos extrañan alguna cosa. Su piel se doraba bajo nuestro signo que me la traía para poderla ver. Yo la conversaba con masculinidad, desesperé por protegerla unas horas, anoté la dirección de su blog en mi libreta pero nunca entré. Ahora con las venas tensas de ésta sinvergüenza a la vista recuerdo su delicadeza divina y aquellas lágrimas densas que hubiera querido besar. Su episodio de angustia terminaba en los zapatitos rojos apoyados sobre el muro y toda su naturalidad de lleno en una pose de Yoga que por supuesto no conozco pero parecía hacerle bien y a mí por transferencia. Le dije que ella no quería amar a ese hombre sino escribir sobre su falta, proyecté sin pudor pero sospecho que ambas instalamos un poco de la otra a través de esa conversación. Organicé instintivamente toda mi habilidad de rescate para sentirme fuerte y poderla convencer. Ella me prestó sumisión y dulzura para permitir mi rol. Entre las hojas advertí pensamientos secretos, se me hizo muy natural aceptar la perversión de recordarla por siempre sin el aro en la nariz. Tus palabras son de almíbar le dije y describí su belleza en detalle para argumentar mi punto. El rechazo nos ata porque somos débiles y estamos rendidos al criterio de los que nos alcanzan. Los que se alcanzan a sí mismos pueden abrazarse y escapar. Imaginé todo su esplendor atado por el cuello a una cucha de perro, le ofrecí mi crudo ejemplo porque mentí haber visto esa imagen en un sueño. Hubiese sido cruel contarle la pena que había logrado inspirar. Cuando alguien se rehúsa a recibir tu abrazo, el piso se abre como un grito para nunca dejarte parar de caer. Renegué de la perpetuación del trauma y ponderé la reconciliación. Una vez más me vi hablarme a mí misma. Ella asentía porque recibía consuelo, mis palabras eran igual de gélidas que las de aquel hombre pero aullaban con distinta intención. Creo que logré lastimarla lo suficiente como para avivar su cerebro y ponerlo a defender su sensibilidad. No, eso me lo hice a mí. Es que continuamente olvidaba nuestras diferencias. Cuando callé estuve aliviada por un rato, con esa sensación post orgásmica de haber cumplido mi trabajo, ella se incorporó y relató nuevamente su historia con el fin de ver que no había sido tan grave. Me contó cuánto disfrutaba creer en el amor y remar en sus pantanos, “es buen ejercicio” me dijo y terminó de sellarse en mi memoria. Me dejé a sus relatos nuevos con mi musculosa hirviendo y sin importar la marca que dejarían en la piel mis lentes de sol. Exhaló con el aliento de la tarde todos sus anhelos y certezas, las inseguridades habían quedado enterradas, hizo suya aquella terraza donde conversábamos y verdaderamente me aniquiló. Revisó mis declaraciones más duras con respuestas frágiles y perfectas, se cuidó de no llegarme a ofender, sonreía tímida pero victoriosa, conocía con el corazón aquello de lo que hablábamos. Negociamos un espacio mejor, nos constituimos un poco, ella acabó el diálogo con una canción instrumental. Sin venas, sin ademanes, sin literalidad, todo claridad y misterio en movimiento, todo ideas y fe.
Sin embargo aquí ésta loca aún violenta la sala, ahora me compadezco un poco… clavo mis ojos en los ojos y desnudo en mi imaginación su elementalidad. Encuentro sin esfuerzo su fineza, enredo mis ideas en su pelo teñido por las luces del escenario y nos confirmo parecer. Creo que recién comprendo la obra.
Esa noche llegué hasta mi hombre con suavidad y tersura. Él había cocinado y se disponía a conquistarme. Terminé con mi distancia y lo recibí de lleno, me sopló camino a las sábanas, así de obvia era mi levedad. Recorrí mis curvas con sus manos sin los reparos del último mes, en el espejo vi mis ojos más rasgados y las pestañas frondosas. Estás hermosa me dijo, recordé aquellas en las que me convertí, me desvestí para lucir mis secretos. Mis mujeres y yo estábamos reconciliadas.