viernes, 2 de mayo de 2014

Siento que miento cuando lloro. 

Nada me quiebra realmente, pues voy y vengo tangente
 a este azaroso espejo.

Pues mudo y no me alejo.

Aquí, de pies flacos y piernas gruesas sospecho haberme imaginado un día a la vez que inventé éste mundo.

Sospecho un desayuno de uvas y sandías y un mapa de voces y rumbos. 

Haberme querido morder los labios cuando labios aún no tenía. 
Sospecho haber montado éste tiempo estrecho.

¿A quién debo ésta ventaja de revivir el origen?
Mi más último anhelo es éste velo que se raja.

 ¿A qué debo éste episodio en que la máscara evapora? 
Ésta leve epifanía que la densidad añora. 

 De repente me parezco tanto al mundo...

En el fondo tengo la esperanza de que el mundo también se parezca a nosotros,
somos expansivos, delirantes, libertinos

dioses verdaderos y locos.






La gente está hecha de obras que muchas veces no honramos. El encuentro verdadero, 
qué dulce.

-


El arte y la vida son ambas ilusorias y más que bellas, nuevas búsquedas de lo cierto. Creaciones.

-


La juventud es un elixir sin tiempo. Sucede cuanto más leves nos sentimos, más integrado está el espíritu en el cuerpo.


domingo, 13 de octubre de 2013



De repente 

todo.




sábado, 28 de septiembre de 2013

Haber sido feliz será 
la mejor hazaña de mi haber.
Esa huella a fuego reverberará
un sueño bien andado.
Y todo aquel que desde su lado
se resuelva y se constituya
en la ineludiblemente suya quimera,
habrá conmigo en soledad
al espíritu compartido. 

Madre, visto el goce de la vida.
En ciertos encuentros oigo la voz verdadera.
Muerte a muerte los días se destapan,
el filo entre el cuerpo y la idea se ha convertido en camaradería.
Gemelos el fuego y la ciudad helada.

Ven que tanto gusto me daría
abrazarte mientras aún pueda,
encuéntrame en ésta forma todavía,
(cada vez que me abrazas tu hueco me revela)
cada vez que te miro mi mirada te crea.

Cuando me sume al silencio amiga mía, 
qué libertad, qué panacea; 
no habrá más de mi que una voz vacía,
seré un eco alguna primavera.
Y no permaneceré a fuerza de ninguna memoria,
yo soy el cuento acabado,
vivir es estar leyéndome mi propia historia. 
Por eso haber sido feliz será 
la mejor hazaña de mi haber.
Esa flamante huella recordará
a éste sueño bien andado.

lunes, 19 de agosto de 2013




A menudo olvido que también estoy
hecha de tiempo.

De repente reanudo aquel compromiso con mi cuerpo:

me veo las manos, llevo un anillo. 
Concibo mi muerte, siento agrado. 

 "You, specially you, you have my loyalty". 

Me concedo a las palabras con valentía. 

Me detengo detrás de los ojos. Me sujeto. Una máquina de sangre y huesos. Me retengo. Estoy aquí. Reconozco escapar de mi cuerpo a menudo y cargar con él. El frío sin juicio es sólo frío, me ancla a éste presente invernal, a ésta calle/túnel que por primera vez conozco y tantas veces recorrí. 

Estoy más cerca de poder contar algo de principio a fin, de sostener un trozo de tiempo con palabras. Estoy más cerca de acceder a ambos mundos con firmeza. 
Estoy aquí, ésta será mi experiencia que un día será pasada, una historia.
Vivir no debe aún parecerse tanto a la muerte. 
Vivir es ser lo que morirá. 

Debo isar velas, navegar un mar helado,despertar la musculatura de la voluntad, debo ser con vehemencia, abrirme paso en el mundo. Debo ver que eso no es menos que lo que he hecho hasta ahora. Debo ver. 
El piso me sostiene, debo quedarme, todo éste tiempo me he quedado pero sin querer. Debo atornillarme al piso, observarlo más de cerca.
 Sólo si sigo estando detrás de los ojos. 
Aquí estoy, te saludo. Soy una fuerza despierta, entre todos soy y me expando en las intenciones de mis actos. Disparo al mundo desde el centro de. A su vez le recibo en conciencia de mi sangre. 

Estoy aquí.

El platino del cuenco de la plata,
una específica evocación tranquila
a los perros inquietos y alborozados
y a los pares que se admiran.

Sin duda el múltiple universo
en cada cuerpo que se elige
Como ellos me elijo y  coincido
al calor de un sol disperso.

Desfilan bien pacientes, 
(es la gracia de ésta orilla)
pececitos tan comunes tan corrientes
que requieren segunda vista.
Así también me siento, 
como anónima la arena,
y un susurro nos admite
algún olor a primavera

miércoles, 17 de julio de 2013


Ay, escribir,
ésta imposibilidad.

El sol llora por toda la casa, y yo:
nada.
A la noche ya no elijo mis sueños,
y en la mañana me rindo al paliativo del odio,
más a nadie culpo,
el odio es mío. Aún me pertenezco.
El techo es mío, los amigos, todo es mío,
tengo los ojos dados vuelta.
Una implosión negra, un desperdicio. El pensamiento tuerto.

Parecería incesante la búsqueda pero más importante,
el encuentro es el incesante.
la desesperación sin embargo,
no es importante y me coje de todas formas.
Así revelo mi mediocridad,
que tallaré también,
pues mi inteligencia permite
aquello de un espacio todo sucio
que se puede limpiar.
En honor a mi abuelo, el más humilde,
me embarco hacia mi propia nobleza.
¡Pero cómo carezco a veces de intuiciones
y conocimientos
para trapear y barrer!
soy el ratón muerto sobre el piso,
rígido e irremediable. una víctima de la naturaleza,
ésta a la que no hay que confiarse sin pensar,
porque tiene por encima un cielo
que intermitentemente se revela, no tan escondido como dicen,
el hechizo de la naturaleza, el amo que apacible espera
nuestra resurrección, porque eso, conciencia mía,
 es lo básico y natural.

Recuérdalo.

viernes, 26 de abril de 2013

Anécdota



¿Te acordás de aquel día? Puse mi mano sobre una biblia, en plena epifanía. Sin ser cristiana ni descreída, prescindí de juicios y escuché con altura:

"Te amo " pensé solamente, pues ni tuve pedidos ni preguntas, y la página azarosa ya sabía.

"Yo te amo"

respondió la escritura.


Nada más idéntico a Dios que un buen pensamiento.
Ordenado y creador.

El espacio y el tiempo a su servicio.

miércoles, 20 de marzo de 2013





Tanto peso tuvo la primera vez de tu mirada que te oí llegar cuando aún no venías.

Fui un poema en el pecho,
El frío en la punta del pie que inaugura el abismo,
Una flecha en el aire y de cara al centro,
El centro que desde los sueños hacia los hechos se expande.

El día primero te escuché soñar cuando aún ni dormías.
Antes de pedir tu beso ya hacía tiempo que lo tenía.

Paseé por navidades y veranos tan radiantes que eran impensables para lo que yo imaginaría.

La primera vez que dormiste conmigo descansé lo que la vida me debía.

Fui el abrigo que cae pues llegamos a casa, una pintura ligeramente torcida, una preocupación por enderezarla de una vez por todas, fui los años que reciclan las modas.

La primer vez que tu casa fue mía, reí.
Tu cocina concurrida y el ventilador archivado siempre supe que sería.

Se animó el siguiente invierno y sopló su pensamiento:

Parece que ella será su mujer de ensueño y él será el resto de sus días.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Volar en un sueño confirma que la sensación ya nos es conocida

miércoles, 29 de agosto de 2012

Femineidad


Se me ocurrió hablar de la brasilera un día mientras miraba una obra de teatro. En silencio la obra me irritaba. Padecía todas las mediocridades del medio. Pensé en pararme pero admití mi cobardía y callé para filtrar un pensamiento: las actrices aquí se dedican al griterío y a ser buenas en la cama pensé con malicia sin siquiera considerar que mi declaración generalizaba injustamente. A todos nos divierte juzgar duro a veces, quizá por eso me encontré sentada frente a la fácil actuación de aquella rubia. La brasilera debe haber cumplido ya sus veintiocho, recuerdo que una excepción del invierno regaba sol en su pelo, el calor evaporaba su perfume y me lograba alcanzar. Me contó aquella tarde toda su historia de amor no correspondido, se esperanzaba en el recorrido de sus palabras delicadas para tropezar una y otra vez con la gélida distancia que él le había impuesto. Entonces lloraba la brasilera con sus ojos color miel y la boca apenas hinchada y húmeda en su fantasía que disfruté y la frustración que escuché cómodamente abanicada por la brisa. Llevaba poco tiempo en Montevideo pero comprendía con claridad el motivo de su pasaje, quería escribir y rellenar su blog de hambre y sabor a toda su amargura. En Montevideo todos extrañan alguna cosa. Su piel se doraba bajo nuestro signo que me la traía para poderla ver. Yo la conversaba con masculinidad, desesperé por protegerla unas horas, anoté la dirección de su blog en mi libreta pero nunca entré. Ahora con las venas tensas de ésta sinvergüenza a la vista recuerdo su delicadeza divina y aquellas lágrimas densas que hubiera querido besar. Su episodio de angustia terminaba en los zapatitos rojos apoyados sobre el muro y toda su naturalidad de lleno en una pose de Yoga que por supuesto no conozco pero parecía hacerle bien y a mí por transferencia. Le dije que ella no quería amar a ese hombre sino escribir sobre su falta, proyecté sin pudor pero sospecho que ambas instalamos un poco de la otra a través de esa conversación. Organicé instintivamente toda mi habilidad de rescate para sentirme fuerte y poderla convencer. Ella me prestó sumisión y dulzura para permitir mi rol. Entre las hojas advertí pensamientos secretos, se me hizo muy natural aceptar la perversión de recordarla por siempre sin el aro en la nariz. Tus palabras son de almíbar le dije y describí su belleza en detalle para argumentar mi punto. El rechazo nos ata porque somos débiles y estamos rendidos al criterio de los que nos alcanzan. Los que se alcanzan a sí mismos pueden abrazarse y escapar. Imaginé todo su esplendor atado por el cuello a una cucha de perro, le ofrecí mi crudo ejemplo porque mentí haber visto esa imagen en un sueño. Hubiese sido cruel contarle la pena que había logrado inspirar. Cuando alguien se rehúsa a recibir tu abrazo, el piso se abre como un grito para nunca dejarte parar de caer. Renegué de la perpetuación del trauma y ponderé la reconciliación. Una vez más me vi hablarme a mí misma. Ella asentía porque recibía consuelo, mis palabras eran igual de gélidas que las de aquel hombre pero aullaban con distinta intención. Creo que logré lastimarla lo suficiente como para avivar su cerebro y ponerlo a defender su sensibilidad. No, eso me lo hice a mí. Es que continuamente olvidaba nuestras diferencias. Cuando callé estuve aliviada por un rato, con esa sensación post orgásmica de haber cumplido mi trabajo, ella se incorporó y relató nuevamente su historia con el fin de ver que no había sido tan grave. Me contó cuánto disfrutaba creer en el amor y remar en sus pantanos, “es buen ejercicio” me dijo y terminó de sellarse en mi memoria. Me dejé a sus relatos nuevos con mi musculosa hirviendo y sin importar la marca que dejarían en la piel mis lentes de sol. Exhaló con el aliento de la tarde todos sus anhelos y certezas, las inseguridades habían quedado enterradas, hizo suya aquella terraza donde conversábamos y verdaderamente me aniquiló. Revisó mis declaraciones más duras con respuestas frágiles y perfectas, se cuidó de no llegarme a ofender, sonreía tímida pero victoriosa, conocía con el corazón aquello de lo que hablábamos. Negociamos un espacio mejor, nos constituimos un poco, ella acabó el diálogo con una canción instrumental. Sin venas, sin ademanes, sin literalidad, todo claridad y misterio en movimiento, todo ideas y fe.
Sin embargo aquí ésta loca aún violenta la sala, ahora me compadezco un poco… clavo mis ojos en los ojos y desnudo en mi imaginación su elementalidad. Encuentro sin esfuerzo su fineza, enredo mis ideas en su pelo teñido por las luces del escenario y nos confirmo parecer. Creo que recién comprendo la obra.
Esa noche llegué hasta mi hombre con suavidad y tersura. Él había cocinado y se disponía a conquistarme. Terminé con mi distancia y lo recibí de lleno, me sopló camino a las sábanas, así de obvia era mi levedad. Recorrí mis curvas con sus manos sin los reparos del último mes, en el espejo vi mis ojos más rasgados y las pestañas frondosas. Estás hermosa me dijo, recordé aquellas en las que me convertí, me desvestí para lucir mis secretos. Mis mujeres y yo estábamos reconciliadas.

domingo, 26 de agosto de 2012

Pesada


El vapor de la sopa me empañó los lentes, sin quererlo me logró irritar. Advertí con asco el contacto de mis muslos entre sí, desplomados sobre el regazo burlón de la silla. Apenas hay lugar en la mesa para él, con su flamante y graciosa virilidad alimenta mi violencia contra el género. Pásame la sal/¿servilletas?/¿todo bien en el trabajo?/¿Traigo algo del supermercado? No me preguntes que me estresa tu incompetencia, no me vuelvas a responder. Un tenedor detrás del siguiente, apenas saboreo al final el primero. Inundo el estómago con líquidos que no necesito, me reprendo con una sentencia a la angustia, el autocontrol es un recuerdo infértil, termino de tragar los caminos posibles de la mesa, escondo el rostro en lo más espeso del pelo. ¿Te sentís bien? Obvio, estúpido no le dije. Repasé la amistosa excusa: “en invierno subimos unos kilos” no me creí una palabra. ¿Tenés planes para la tarde? Matarme a siesta, ¿vos? Bueno, me quedo contigo. Por mi no te preocupes ¿eh? Me quedo porque me gusta. Qué vil puedo ser, amor perdóname. No me hiciste nada. ¿Me notás gordita? Ni cerca. Con la admisión de mi inseguridad llegó la imagen de intensa perfección de Josephine, compañera de trabajo de mi pobre hombre el castigado en casa por mi demencia, ciertamente habilitado a desearla por instinto y necesidad, al fin y al cabo no estábamos teniendo sexo como antes. ¿Con quién te tocó el turno hoy? Pensó el muy maldito y se tocó la boca antes de responder, seguramente tejió una mentirita y dijo con Rodrigo y Belén, si claro, la que tiene 45 y con suerte dos hombres en el cv genital. ¿Nadie más? Josephine hizo la suplencia de la otra doctora que se enferma cada dos por tres. Su nombre retumbó en mi cráneo, me alerté como una fiera en salvaje situación de supervivencia, lo había intuído. ¿josephine? Si, Josephine. El nombre es sexy me quiero morir. Es esa linda, ¿no? Simuló dudar, respondió puede ser. Pregunté si a los muchachos les gustaba, pregunté por qué, le pregunté si a él le gustaba, me preguntó por qué, busqué chocolate, tragué galletas con miel. Me llamé al silencio, Martín pasó al baño. Una vez en la cama reparé en mi histeria. Tiesa bajo la manta lo esperé, me ablandó con un beso. Te amo, me dijo. Paré de pensar y lloré. Estoy gorda.

sábado, 25 de agosto de 2012

Aquí te espero


Baila conmigo alma sumisa quieres decir y estás presionada no puedes atraviesa las redes baila de ojos cerrados goza el sabor del misterio callado dulce vigía nada se esconde tan sólo es así yo he visto el sobre aquel día claramente decía “has sido invitada” y corriste por el bosque a conciencia la exactitud del bosque cuando el bosque atraviesas bosque adentro soñaste al núcleo y supiste he visto la médula del cielo imaginaste la sabia nadando las tuberías supiste que en ellas te convertirías Ahora a sabiendas confío que emprendas las escrituras y abraces almas parecidas relegadas al dolor de la tierra y el pensamiento en tantos planos como puedas soñar allí andarás y serás como el viento del nuevo mundo recobra tu responsabilidad creadora y abraza las brasas del tiempo que te transportan por la carne a través de las horas al soplo de viento que espera en la verdadera sutileza del hogar amiga mía llévame contigo bailo en el gran salón museo de las hazañas humanas forjadas con fuego recuérdame el primer aliento que continuamente pueda y acceda tu templo acuda a tu brisa y despegue con tu vuelo, aquí te espero.

sábado, 18 de agosto de 2012

A veces nos cuesta entender el rol de la pausa. El silencio es un padre que ríe, crecemos en su regazo.

sábado, 14 de julio de 2012

Tormenta


Nunca había visto al mar
querer acercarse tanto al cielo,
y nunca mi corazón tan paralelo.
Nunca tanto gusto por la intemperie,
las olas se sacuden su hondísimo disgusto.
Les miro escupir espuma por la boca y el cielo, amante paciente, consuela con sábanas rosa a esas fauces que lo invocan.

Por qué piensas que camino en la tormenta, bitácora entre manos? Pues yo con esas olas comparto un delirio, hombre mi cielo son tus manos.

Pocas como yo habrán visto éstas tímidas palmeras, ninguna que a su lado te añore tan de veras.
Vuelve que me haces falta,
vuelve que nunca estuviste,
te dejaré contar que a mi mar embravecido por tu cielo viste...

Conjuro que nos una un hilo cortito,
relajado como hombros de laguna.
Contemplándote de lado navegaré mi suerte, cielo,
poder volver a verte.
El mar envidia mi fortuna.

viernes, 13 de julio de 2012

Tengo un capricho hondo y un frágil recuerdo,
hoy tengo un viernes perdido.
Lanzopral para la injusticia y la esperanza de un acierto, tu beso que se acerca al olvido.
Tengo una libertad soberana e indómito el desapego.
Tengo menos 24 años,
penitencia tengo, e insomnio.
Tengo un centro nuevo en Montevideo.
Una mujer que me gusta, espero que no la veas.
También ella escribe, a ella no la tengo.
Tengo que hacer la cuenta ó todo desaparece,
tengo que contar todo de nuevo.

miércoles, 11 de julio de 2012

Amanece un cielo de colores parecidos a la sangre de Dios. Un cielo tan mío. Amanece con velocidad, me estoy desmolecularizando hasta el tiempo. Tomo mucha agua, favorece a éste recuerdo hondo y repentino de la eternidad, el agua que siempre estuvo.
Me muero.

viernes, 30 de diciembre de 2011

Cierro los ojos para enlazarnos profundo.
Imagino el amor contigo.

Mi sueño es debernos un beso eternamente

martes, 29 de noviembre de 2011

Gracia

Cargué de café mi leche desnatada y lo tomé a un ritmo moderado. Aunque volaba de ganas de irme. Salí de esa caja donde me sentí lo más blackbird en los mejores días y levanté la bici para bajar los tres escalones del deck de madera. Me despedí con un grito y acomodé el ipod en el canguro. Me aseguré de que no se fuera a caer. Di vuelta a la esquina y ya el sol se dio de cara a mi sonrisa. Apenas pasé la primera subida me dejé acelerar y volví a subir con impulso. A la segunda bajada me miré con los árboles y se abrió un episodio de embeleso. No volví a mirar si no hacia delante con la brisa al galope a ambos lados del cuello. La aceleración era constante y me dio la sensación de estar suspendida. Cuando pensé si caería por ir tan rápido sonreí porque era imposible. Se me devolvió la facultad de ver los significados y me convertí en esa fortuna. Las ruedas y el círculo tras el que un ave de gigantes alas negras volaba tomaron mi atención y así atravecé la puerta a ese espacio tiempo de cristal. La piel se despertó como un ser aparte de mi para contar que recibía luz y calor con intensa perfección. La sinestesia sucedió y respiró mi suelto pelo, oí entre los ojos y saboreé tras el esternón. Iba rápido y me demoré por un perfecto registro de un árbol y el rayo entre las hojas que regaló un flair supraterrenal a través de mis lentes de sol.

Acompañé la curva y me relamí de ojos cerrados. Pensé en cuán mediocres son mis ojos habitualmente. Por fin reconocían un lugar hermoso. Llegué a casa y cambié los libros, la billetera y el abrigo por una botella de agua. Volví a ponerme la mochila y salí. Sonó mi celular y no atendí. Estaba éste otro llamado.


lunes, 6 de junio de 2011

Concierto de viernes

Anoche pegaba el primer frío intenso en la piel montevideana y quise aliviarlo con licor de café.
Entre la ansiedad, el alcohol y un leve ayuno andaba un poco mareada.
Todo estaba enchufado y ecualizado, de hecho ya había probado la voz. El bajista era argentino y muy capo. El batero y guitarrista eran ambos de pleno talento y buen gusto y todo podía salir bien. Las mesas lo suficientemente ocupadas, los mozos llevaban y traían su misión.
A mi me apretaba la garganta. Tragaba con filo, era mi realidad. Atontada escapaba a esos casos de borrachera iluminada y empezaba a confundir las letras que tenía que cantar. Me hacía consciente del zumbido y éste ocupaba todos mis frentes.
No quiero cantar. Dije en secreto a uno de los músicos pero fue lo suficientemente fuerte como para hacer eco en mi cabeza durante rato e ir colonizando mi cuerpo entero.
No quiero cantar. Ya comenzada mi crisis de ansiedad observé mi entorno. Nadie quiere escucharme, soy la interrupción, este lugar es enorme y me estoy perdiendo.
Hay que subir. Parte de la neurosis me impide quebrar códigos con mis compañeros, que a ésta altura tocaron dos instrumentales para dar tregua a mi negación. Voy a subir y hacer el ridículo. Mi cuerpo está tenso como afiebrado. Corro la silla, muevo las piernas, miento ignorar el frío que siento y subo. Mi corazón está en guerra. Clavo mis ojos en una pareja cualquiera y anuncio "un blues" a secas. Los músicos empezaron y yo sin encontrar el tono. Siguen otra vuelta, tengo los dientes apretados y un odio por mi misma en el que pierdo el tiempo de encontrar el tono otra vez.
Era una ausencia. Me largué de repente como una piña, con deseo de destruir. Con los mecanismos de defensa prontos para bancar el bochorno, un escudo gélido sobre la piel, y dejé salir mi voz como ella quisiera.

Y ella quiso estar bien. Quiso armonizar y quiso decir. Quiso llorar con belleza, quiso merecer el aplauso por haberse entregado.
Enseguida entendí que no iba a dejarme sola y se largaría al aire a tronar. Una canción escapa de las garras de mi cuarto, un impulso de vida con el coraje suficiente para existir con coraje.
Más tarde lloré esa revelación.

Éstas músicas llevan mi alma.

jueves, 2 de junio de 2011



El bien traerá el bien y el mal traerá canciones



miércoles, 25 de mayo de 2011








Antes soñaba fuerte y latía bajito.

Hace un tiempo comenzó la inversión




lunes, 16 de mayo de 2011











Haré de mi vida algo por lo que valga la pena morir.







sábado, 16 de abril de 2011

Está la puerta que las abre todas,
le dicen Dios,

pero las palabras son llaves y a menudo cierran.


viernes, 15 de abril de 2011





Porque es mil vidas más hermoso vivir
en el corazón de otro
que en la mente de uno
me convierto en espejo de mis amigos y amantes
y viven ellos en los que un día fueron mis ojos

Ya no estoy.

No escucharán de mí si no hablando de sus propias vidas.
Sus palabras de amor, despiertas como rezos
me traerán a verlos de nuevo
arrodillarse ante sí mismos
dándose las gracias

Entonces mi amor también les habrá alcanzado.

viernes, 11 de marzo de 2011



El destino vive en los amantes,

para el resto no es más que una espera.

miércoles, 2 de febrero de 2011

Iemanyá





Creo que emocionarse es
darse cuenta de algo.

mi alma desnuda y salvaje,

mas aún
reconocí otra evocación:

me encontré contigo

y éramos compañeros.

"El agua leuda a cada suspiro -pensé- Iemanyá es tan sensible..."

"ya lo sé" respondiste y coronaste la correspondencia con un beso.

Sonreí en aquel ensueño
de piel de bestia y epifanía
también sonrió mi boca
inyectada de eternidad descubría

que te amaba.


martes, 19 de octubre de 2010

505


Tan cerrada como la noche
e igual de clara
¿o acaso queda duda de su hermetismo?

Sucede en el cielo algo
que no será dicho

Si se invoca abandona su reino
se viste de hombre
se torna vulgar

¿Por qué mujer insistes entonces
en pensar siempre lo mismo?

Peor aún

¿Por qué empecinada en decir?

Pues sospecho que algunos sabemos lo mismo

olemos la noche queriendo abrir

Le miro cayendo siempre hacia dentro
algunas veces sé adentro de qué

Es por eso que atenta a la noche
en silencio es la noche quién me ve

Así quedamos llenas de ambas
mis ojeras son la marca de amor

Tan cerrada como la noche e igual de calma
sé que hablas en secreto

entiendo que ese es tu dolor

lunes, 20 de septiembre de 2010


Leer, leer,

La ele, la e, la e otra vez y la erre,

No es forma de leer.

Se lee de a instante,

Se divisa el sello, se registra

Todo junto

Y entonces

Se sabe lo que no se sabía.

Leer con la garganta

Y los ojos cerrados,

O leer el carmín

De una rosa.

Leerse amando

para no ser amo nada más.

Y dejarse ser lectura

para el que por siempre

escribe sobre la piel de uno.

Leer los días,

y los números: leerlos bien.

El 7 del sabio, el 1 valiente,

la dicotomía del dos

y así al resto también.

Leer señales de paso,

y símbolos eternos,

leer los trazos

del paisaje otoñal.

Leer, leer,

no la ele, la e, la e otra vez y la erre,

no es forma de leer.

Lo que el alma anda buscando

es ver.

sábado, 17 de julio de 2010

¿Molesta que algunas cosas duelan tan poco?


Sospecho que el frío es una forma de dolor
Parir

...dejar morir,

seguir haciendo,

¡ dejar viviendo otra cosa !


encontrarme es


deshacerme de mi.

Al silencio:

no porque sí el río pasa,

huye entre las rocas


buscando su soledad

martes, 6 de julio de 2010

I


A saber:
No veneramos lo correcto, sino lo incontestable.
Así de anhelado es el silencio del hombre.

II


Quiero entender el giro vital: quiero conocer el giro vital: quiero el giro vital: Soy el giro vital.

III


Locura es la libertad naciendo.

IV


No creo en las jerarquías de ningún tipo.

V


Querer escribir es una actitud del hablante. Escribir es consecuencia de la escucha.

VI


Éstas palabras siguen siendo sólo la parte de afuera de un núcleo indecible.

VII


Las palabras son disfraces. A veces sólo disfrazan.

Quiere que lo presente:

El cuervo.

Abre las alas plateadas

Y no me queda sino acceder.

Me pesan los ojos de añoranzas,

sé que el plazo acabó.

El cuervo no espera,

barre con un ademán

a los abrazos,

ahuyenta a los ecos de los abrazos también.

Desata la furia de los olvidos bruscos,

Y colma el aire de “¿para qué?”

flota tan rígido que me asombra,

cómo el creador es tan equitativo,

igual de altas flotan las almas,

igual que el cuervo anunciando el vacío.

sábado, 12 de junio de 2010

I

No le temo a las personas, pero me cuido de sus miedos.
Éstos son inquilinos desubicados,
se comportan como dueños
y viven buscando colonizar.

II

Lo que no se comparte, no se tiene.

III

Mi presente siempre está bastante lejos del pasado y muy cerca del futuro.
Es la ventaja de la ansiedad.

IV

Siempre hay un sueño en el que dormir.

V

Me persiguen las sinceridades.
Es claro, estoy buscando algo que no encuentro,
pero encuentro tantas cosas...
puede ser que me de contra la muerte y culmine mi inquisición.

VI

Detesto volverme víctima de mi propio refreno. Me instala directa y profundamente en la frustración. Siempre culpable de permitir tal infracción: de haber ajustado instantes a la orma de las horas y de haber sacrificado aprendizaje por salones de clase.
¡Urgente! ¡Clave roja! Prendan fuego los narcóticos que narcotizan al fuego! ¡Amueblen esos vacíos viciados, vacíenlos de muebles!

VII

A las buenas relaciones no se las maneja, se las tiene.

VIII

Si el Yo durara, cambiaría los espejos por fotografías.

IX

Si no hiciera falta tanta poesía, diría que nos falta un buen pedazo de silencio.


jueves, 10 de junio de 2010

¿Por qué será que no me cabes,
si estoy llena de vacíos?

Es que mis vacíos pueblan

de ausencias de personajes
y sueños de lo que no existe,

un universo que no cabe
si no en mí.