viernes, 2 de mayo de 2014
Nada me quiebra realmente, pues voy y vengo tangente
a este azaroso espejo.
Pues mudo y no me alejo.
Aquí, de pies flacos y piernas gruesas sospecho haberme imaginado un día a la vez que inventé éste mundo.
Sospecho un desayuno de uvas y sandías y un mapa de voces y rumbos.
Haberme querido morder los labios cuando labios aún no tenía.
Sospecho haber montado éste tiempo estrecho.
¿A quién debo ésta ventaja de revivir el origen?
Mi más último anhelo es éste velo que se raja.
¿A qué debo éste episodio en que la máscara evapora?
Ésta leve epifanía que la densidad añora.
De repente me parezco tanto al mundo...
En el fondo tengo la esperanza de que el mundo también se parezca a nosotros,
somos expansivos, delirantes, libertinos
dioses verdaderos y locos.
La gente está hecha de obras que muchas veces no honramos. El encuentro verdadero,
qué dulce.
-
El arte y la vida son ambas ilusorias y más que bellas, nuevas búsquedas de lo cierto. Creaciones.
-
La juventud es un elixir sin tiempo. Sucede cuanto más leves nos sentimos, más integrado está el espíritu en el cuerpo.
domingo, 13 de octubre de 2013
sábado, 28 de septiembre de 2013
lunes, 19 de agosto de 2013
Estoy aquí, ésta será mi experiencia que un día será pasada, una historia.
Debo isar velas, navegar un mar helado,despertar la musculatura de la voluntad, debo ser con vehemencia, abrirme paso en el mundo. Debo ver que eso no es menos que lo que he hecho hasta ahora. Debo ver.
Sólo si sigo estando detrás de los ojos.
Aquí estoy, te saludo. Soy una fuerza despierta, entre todos soy y me expando en las intenciones de mis actos. Disparo al mundo desde el centro de. A su vez le recibo en conciencia de mi sangre.
Estoy aquí.
miércoles, 17 de julio de 2013
es lo básico y natural.
Recuérdalo.

viernes, 26 de abril de 2013
Anécdota
¿Te acordás de aquel día? Puse mi mano sobre una biblia, en plena epifanía. Sin ser cristiana ni descreída, prescindí de juicios y escuché con altura:
"Te amo " pensé solamente, pues ni tuve pedidos ni preguntas, y la página azarosa ya sabía.
"Yo te amo"
respondió la escritura.
miércoles, 20 de marzo de 2013
miércoles, 29 de agosto de 2012
Femineidad
Se me ocurrió hablar de la brasilera un día mientras miraba una obra de teatro. En silencio la obra me irritaba. Padecía todas las mediocridades del medio. Pensé en pararme pero admití mi cobardía y callé para filtrar un pensamiento: las actrices aquí se dedican al griterío y a ser buenas en la cama pensé con malicia sin siquiera considerar que mi declaración generalizaba injustamente. A todos nos divierte juzgar duro a veces, quizá por eso me encontré sentada frente a la fácil actuación de aquella rubia. La brasilera debe haber cumplido ya sus veintiocho, recuerdo que una excepción del invierno regaba sol en su pelo, el calor evaporaba su perfume y me lograba alcanzar. Me contó aquella tarde toda su historia de amor no correspondido, se esperanzaba en el recorrido de sus palabras delicadas para tropezar una y otra vez con la gélida distancia que él le había impuesto. Entonces lloraba la brasilera con sus ojos color miel y la boca apenas hinchada y húmeda en su fantasía que disfruté y la frustración que escuché cómodamente abanicada por la brisa. Llevaba poco tiempo en Montevideo pero comprendía con claridad el motivo de su pasaje, quería escribir y rellenar su blog de hambre y sabor a toda su amargura. En Montevideo todos extrañan alguna cosa. Su piel se doraba bajo nuestro signo que me la traía para poderla ver. Yo la conversaba con masculinidad, desesperé por protegerla unas horas, anoté la dirección de su blog en mi libreta pero nunca entré. Ahora con las venas tensas de ésta sinvergüenza a la vista recuerdo su delicadeza divina y aquellas lágrimas densas que hubiera querido besar. Su episodio de angustia terminaba en los zapatitos rojos apoyados sobre el muro y toda su naturalidad de lleno en una pose de Yoga que por supuesto no conozco pero parecía hacerle bien y a mí por transferencia. Le dije que ella no quería amar a ese hombre sino escribir sobre su falta, proyecté sin pudor pero sospecho que ambas instalamos un poco de la otra a través de esa conversación. Organicé instintivamente toda mi habilidad de rescate para sentirme fuerte y poderla convencer. Ella me prestó sumisión y dulzura para permitir mi rol. Entre las hojas advertí pensamientos secretos, se me hizo muy natural aceptar la perversión de recordarla por siempre sin el aro en la nariz. Tus palabras son de almíbar le dije y describí su belleza en detalle para argumentar mi punto. El rechazo nos ata porque somos débiles y estamos rendidos al criterio de los que nos alcanzan. Los que se alcanzan a sí mismos pueden abrazarse y escapar. Imaginé todo su esplendor atado por el cuello a una cucha de perro, le ofrecí mi crudo ejemplo porque mentí haber visto esa imagen en un sueño. Hubiese sido cruel contarle la pena que había logrado inspirar. Cuando alguien se rehúsa a recibir tu abrazo, el piso se abre como un grito para nunca dejarte parar de caer. Renegué de la perpetuación del trauma y ponderé la reconciliación. Una vez más me vi hablarme a mí misma. Ella asentía porque recibía consuelo, mis palabras eran igual de gélidas que las de aquel hombre pero aullaban con distinta intención. Creo que logré lastimarla lo suficiente como para avivar su cerebro y ponerlo a defender su sensibilidad. No, eso me lo hice a mí. Es que continuamente olvidaba nuestras diferencias. Cuando callé estuve aliviada por un rato, con esa sensación post orgásmica de haber cumplido mi trabajo, ella se incorporó y relató nuevamente su historia con el fin de ver que no había sido tan grave. Me contó cuánto disfrutaba creer en el amor y remar en sus pantanos, “es buen ejercicio” me dijo y terminó de sellarse en mi memoria. Me dejé a sus relatos nuevos con mi musculosa hirviendo y sin importar la marca que dejarían en la piel mis lentes de sol. Exhaló con el aliento de la tarde todos sus anhelos y certezas, las inseguridades habían quedado enterradas, hizo suya aquella terraza donde conversábamos y verdaderamente me aniquiló. Revisó mis declaraciones más duras con respuestas frágiles y perfectas, se cuidó de no llegarme a ofender, sonreía tímida pero victoriosa, conocía con el corazón aquello de lo que hablábamos. Negociamos un espacio mejor, nos constituimos un poco, ella acabó el diálogo con una canción instrumental. Sin venas, sin ademanes, sin literalidad, todo claridad y misterio en movimiento, todo ideas y fe.
Sin embargo aquí ésta loca aún violenta la sala, ahora me compadezco un poco… clavo mis ojos en los ojos y desnudo en mi imaginación su elementalidad. Encuentro sin esfuerzo su fineza, enredo mis ideas en su pelo teñido por las luces del escenario y nos confirmo parecer. Creo que recién comprendo la obra.
Esa noche llegué hasta mi hombre con suavidad y tersura. Él había cocinado y se disponía a conquistarme. Terminé con mi distancia y lo recibí de lleno, me sopló camino a las sábanas, así de obvia era mi levedad. Recorrí mis curvas con sus manos sin los reparos del último mes, en el espejo vi mis ojos más rasgados y las pestañas frondosas. Estás hermosa me dijo, recordé aquellas en las que me convertí, me desvestí para lucir mis secretos. Mis mujeres y yo estábamos reconciliadas.
domingo, 26 de agosto de 2012
Pesada
El vapor de la sopa me empañó los lentes, sin quererlo me logró irritar. Advertí con asco el contacto de mis muslos entre sí, desplomados sobre el regazo burlón de la silla. Apenas hay lugar en la mesa para él, con su flamante y graciosa virilidad alimenta mi violencia contra el género. Pásame la sal/¿servilletas?/¿todo bien en el trabajo?/¿Traigo algo del supermercado? No me preguntes que me estresa tu incompetencia, no me vuelvas a responder. Un tenedor detrás del siguiente, apenas saboreo al final el primero. Inundo el estómago con líquidos que no necesito, me reprendo con una sentencia a la angustia, el autocontrol es un recuerdo infértil, termino de tragar los caminos posibles de la mesa, escondo el rostro en lo más espeso del pelo. ¿Te sentís bien? Obvio, estúpido no le dije. Repasé la amistosa excusa: “en invierno subimos unos kilos” no me creí una palabra. ¿Tenés planes para la tarde? Matarme a siesta, ¿vos? Bueno, me quedo contigo. Por mi no te preocupes ¿eh? Me quedo porque me gusta. Qué vil puedo ser, amor perdóname. No me hiciste nada. ¿Me notás gordita? Ni cerca. Con la admisión de mi inseguridad llegó la imagen de intensa perfección de Josephine, compañera de trabajo de mi pobre hombre el castigado en casa por mi demencia, ciertamente habilitado a desearla por instinto y necesidad, al fin y al cabo no estábamos teniendo sexo como antes. ¿Con quién te tocó el turno hoy? Pensó el muy maldito y se tocó la boca antes de responder, seguramente tejió una mentirita y dijo con Rodrigo y Belén, si claro, la que tiene 45 y con suerte dos hombres en el cv genital. ¿Nadie más? Josephine hizo la suplencia de la otra doctora que se enferma cada dos por tres. Su nombre retumbó en mi cráneo, me alerté como una fiera en salvaje situación de supervivencia, lo había intuído. ¿josephine? Si, Josephine. El nombre es sexy me quiero morir. Es esa linda, ¿no? Simuló dudar, respondió puede ser. Pregunté si a los muchachos les gustaba, pregunté por qué, le pregunté si a él le gustaba, me preguntó por qué, busqué chocolate, tragué galletas con miel. Me llamé al silencio, Martín pasó al baño. Una vez en la cama reparé en mi histeria. Tiesa bajo la manta lo esperé, me ablandó con un beso. Te amo, me dijo. Paré de pensar y lloré. Estoy gorda.
sábado, 25 de agosto de 2012
Aquí te espero
Baila conmigo alma sumisa quieres decir y estás presionada no puedes atraviesa las redes baila de ojos cerrados goza el sabor del misterio callado dulce vigía nada se esconde tan sólo es así yo he visto el sobre aquel día claramente decía “has sido invitada” y corriste por el bosque a conciencia la exactitud del bosque cuando el bosque atraviesas bosque adentro soñaste al núcleo y supiste he visto la médula del cielo imaginaste la sabia nadando las tuberías supiste que en ellas te convertirías Ahora a sabiendas confío que emprendas las escrituras y abraces almas parecidas relegadas al dolor de la tierra y el pensamiento en tantos planos como puedas soñar allí andarás y serás como el viento del nuevo mundo recobra tu responsabilidad creadora y abraza las brasas del tiempo que te transportan por la carne a través de las horas al soplo de viento que espera en la verdadera sutileza del hogar amiga mía llévame contigo bailo en el gran salón museo de las hazañas humanas forjadas con fuego recuérdame el primer aliento que continuamente pueda y acceda tu templo acuda a tu brisa y despegue con tu vuelo, aquí te espero.
sábado, 18 de agosto de 2012
sábado, 14 de julio de 2012
Tormenta
Nunca había visto al marquerer acercarse tanto al cielo,
y nunca mi corazón tan paralelo.
Nunca tanto gusto por la intemperie,
las olas se sacuden su hondísimo disgusto.
Les miro escupir espuma por la boca y el cielo, amante paciente, consuela con sábanas rosa a esas fauces que lo invocan.
Por qué piensas que camino en la tormenta, bitácora entre manos? Pues yo con esas olas comparto un delirio, hombre mi cielo son tus manos.
Pocas como yo habrán visto éstas tímidas palmeras, ninguna que a su lado te añore tan de veras.
Vuelve que me haces falta,
vuelve que nunca estuviste,
te dejaré contar que a mi mar embravecido por tu cielo viste...
Conjuro que nos una un hilo cortito,
relajado como hombros de laguna.
Contemplándote de lado navegaré mi suerte, cielo,
poder volver a verte.
El mar envidia mi fortuna.
viernes, 13 de julio de 2012
hoy tengo un viernes perdido.
Lanzopral para la injusticia y la esperanza de un acierto, tu beso que se acerca al olvido.
Tengo una libertad soberana e indómito el desapego.
Tengo menos 24 años,
penitencia tengo, e insomnio.
Tengo un centro nuevo en Montevideo.
Una mujer que me gusta, espero que no la veas.
También ella escribe, a ella no la tengo.
Tengo que hacer la cuenta ó todo desaparece,
tengo que contar todo de nuevo.
miércoles, 11 de julio de 2012
viernes, 30 de diciembre de 2011
martes, 29 de noviembre de 2011
Gracia
Cargué de café mi leche desnatada y lo tomé a un ritmo moderado. Aunque volaba de ganas de irme. Salí de esa caja donde me sentí lo más blackbird en los mejores días y levanté la bici para bajar los tres escalones del deck de madera. Me despedí con un grito y acomodé el ipod en el canguro. Me aseguré de que no se fuera a caer. Di vuelta a la esquina y ya el sol se dio de cara a mi sonrisa. Apenas pasé la primera subida me dejé acelerar y volví a subir con impulso. A la segunda bajada me miré con los árboles y se abrió un episodio de embeleso. No volví a mirar si no hacia delante con la brisa al galope a ambos lados del cuello. La aceleración era constante y me dio la sensación de estar suspendida. Cuando pensé si caería por ir tan rápido sonreí porque era imposible. Se me devolvió la facultad de ver los significados y me convertí en esa fortuna. Las ruedas y el círculo tras el que un ave de gigantes alas negras volaba tomaron mi atención y así atravecé la puerta a ese espacio tiempo de cristal. La piel se despertó como un ser aparte de mi para contar que recibía luz y calor con intensa perfección. La sinestesia sucedió y respiró mi suelto pelo, oí entre los ojos y saboreé tras el esternón. Iba rápido y me demoré por un perfecto registro de un árbol y el rayo entre las hojas que regaló un flair supraterrenal a través de mis lentes de sol.
Acompañé la curva y me relamí de ojos cerrados. Pensé en cuán mediocres son mis ojos habitualmente. Por fin reconocían un lugar hermoso. Llegué a casa y cambié los libros, la billetera y el abrigo por una botella de agua. Volví a ponerme la mochila y salí. Sonó mi celular y no atendí. Estaba éste otro llamado.
lunes, 6 de junio de 2011
Concierto de viernes
Entre la ansiedad, el alcohol y un leve ayuno andaba un poco mareada.
Todo estaba enchufado y ecualizado, de hecho ya había probado la voz. El bajista era argentino y muy capo. El batero y guitarrista eran ambos de pleno talento y buen gusto y todo podía salir bien. Las mesas lo suficientemente ocupadas, los mozos llevaban y traían su misión.
A mi me apretaba la garganta. Tragaba con filo, era mi realidad. Atontada escapaba a esos casos de borrachera iluminada y empezaba a confundir las letras que tenía que cantar. Me hacía consciente del zumbido y éste ocupaba todos mis frentes.
No quiero cantar. Dije en secreto a uno de los músicos pero fue lo suficientemente fuerte como para hacer eco en mi cabeza durante rato e ir colonizando mi cuerpo entero.
No quiero cantar. Ya comenzada mi crisis de ansiedad observé mi entorno. Nadie quiere escucharme, soy la interrupción, este lugar es enorme y me estoy perdiendo.
Hay que subir. Parte de la neurosis me impide quebrar códigos con mis compañeros, que a ésta altura tocaron dos instrumentales para dar tregua a mi negación. Voy a subir y hacer el ridículo. Mi cuerpo está tenso como afiebrado. Corro la silla, muevo las piernas, miento ignorar el frío que siento y subo. Mi corazón está en guerra. Clavo mis ojos en una pareja cualquiera y anuncio "un blues" a secas. Los músicos empezaron y yo sin encontrar el tono. Siguen otra vuelta, tengo los dientes apretados y un odio por mi misma en el que pierdo el tiempo de encontrar el tono otra vez.
Era una ausencia. Me largué de repente como una piña, con deseo de destruir. Con los mecanismos de defensa prontos para bancar el bochorno, un escudo gélido sobre la piel, y dejé salir mi voz como ella quisiera.
Y ella quiso estar bien. Quiso armonizar y quiso decir. Quiso llorar con belleza, quiso merecer el aplauso por haberse entregado.
Enseguida entendí que no iba a dejarme sola y se largaría al aire a tronar. Una canción escapa de las garras de mi cuarto, un impulso de vida con el coraje suficiente para existir con coraje.
Más tarde lloré esa revelación.
Éstas músicas llevan mi alma.
miércoles, 25 de mayo de 2011
sábado, 16 de abril de 2011
viernes, 15 de abril de 2011

en el corazón de otro
que en la mente de uno
me convierto en espejo de mis amigos y amantes
y viven ellos en los que un día fueron mis ojos
Ya no estoy.
No escucharán de mí si no hablando de sus propias vidas.
Sus palabras de amor, despiertas como rezos
me traerán a verlos de nuevo
arrodillarse ante sí mismos
dándose las gracias
Entonces mi amor también les habrá alcanzado.
miércoles, 2 de febrero de 2011
Iemanyá

martes, 19 de octubre de 2010
505

e igual de clara
¿o acaso queda duda de su hermetismo?
Sucede en el cielo algo
que no será dicho
Si se invoca abandona su reino
se viste de hombre
se torna vulgar
¿Por qué mujer insistes entonces
en pensar siempre lo mismo?
Peor aún
¿Por qué empecinada en decir?
Pues sospecho que algunos sabemos lo mismo
olemos la noche queriendo abrir
Le miro cayendo siempre hacia dentro
algunas veces sé adentro de qué
Es por eso que atenta a la noche
en silencio es la noche quién me ve
Así quedamos llenas de ambas
mis ojeras son la marca de amor
Tan cerrada como la noche e igual de calma
sé que hablas en secreto
entiendo que ese es tu dolor
lunes, 20 de septiembre de 2010

sábado, 17 de julio de 2010
martes, 6 de julio de 2010
A saber:
No veneramos lo correcto, sino lo incontestable.
Así de anhelado es el silencio del hombre.
II
Quiero entender el giro vital: quiero conocer el giro vital: quiero el giro vital: Soy el giro vital.
III
Locura es la libertad naciendo.
IV
No creo en las jerarquías de ningún tipo.
V
Querer escribir es una actitud del hablante. Escribir es consecuencia de la escucha.
VI
Éstas palabras siguen siendo sólo la parte de afuera de un núcleo indecible.
VII
Las palabras son disfraces. A veces sólo disfrazan.
Quiere que lo presente:
El cuervo.
Abre las alas plateadas
Y no me queda sino acceder.
Me pesan los ojos de añoranzas,
sé que el plazo acabó.
El cuervo no espera,
barre con un ademán
a los abrazos,
ahuyenta a los ecos de los abrazos también.
Desata la furia de los olvidos bruscos,
Y colma el aire de “¿para qué?”
flota tan rígido que me asombra,
cómo el creador es tan equitativo,
igual de altas flotan las almas,
igual que el cuervo anunciando el vacío.
sábado, 12 de junio de 2010
No le temo a las personas, pero me cuido de sus miedos.
Éstos son inquilinos desubicados,
se comportan como dueños
y viven buscando colonizar.
II
Lo que no se comparte, no se tiene.
III
Mi presente siempre está bastante lejos del pasado y muy cerca del futuro.
Es la ventaja de la ansiedad.
IV
Siempre hay un sueño en el que dormir.
V
Me persiguen las sinceridades.
Es claro, estoy buscando algo que no encuentro,
pero encuentro tantas cosas...
puede ser que me de contra la muerte y culmine mi inquisición.
VI
Detesto volverme víctima de mi propio refreno. Me instala directa y profundamente en la frustración. Siempre culpable de permitir tal infracción: de haber ajustado instantes a la orma de las horas y de haber sacrificado aprendizaje por salones de clase.
¡Urgente! ¡Clave roja! Prendan fuego los narcóticos que narcotizan al fuego! ¡Amueblen esos vacíos viciados, vacíenlos de muebles!
VII
A las buenas relaciones no se las maneja, se las tiene.
VIII
Si el Yo durara, cambiaría los espejos por fotografías.
IX
Si no hiciera falta tanta poesía, diría que nos falta un buen pedazo de silencio.




